Mi propia página web a los 12 años

Hoy en día, la tecnología forma parte de nuestras vidas y se ha vuelto indispensable para realizar ciertas tareas. Sin embargo, muchos de nosotros solo somos usuarios de esta y no nos aventuramos a descubrir que hay más de allá de la pantalla que vemos todos los días. Esta realidad cambia para las generaciones más jóvenes y con más ganas de insertarse en este nuevo mundo digital.

Los tiempos han cambiado y ya no necesitas ser un ingeniero de software para tener una noción acerca de cómo funciona la computadora o el celular que usas ahora. En algunos años, las habilidades tecnológicas, como saber programar, se volverán tan importantes como saber Inglés o Excel. Tenemos que estar preparados ante esta revolución digital, y brindar las herramientas necesarias para que niños y jóvenes puedan desenvolverse en el futuro que se avecina.

Un ejemplo común del uso de la tecnología es el diseño de páginas web. El internet está repleto de estas y, aunque las usemos, no quiere decir que podamos hacer una. En Crack The Code queremos eliminar estas brechas digitales, e impulsar nuevas capacidades en nuestros niños y jóvenes.

En esta oportunidad, hablaremos de Lucía, una niña que tiene tan solo 12 años y ahora es capaz de diseñar su propia página web gracias a un taller intensivo de 5 días. Sebastián Velazquez, su instructor, nos comenta lo siguiente: “me gustó tanto el taller de programación web como haberle enseñado a Lucía porque me daba mucha satisfacción el ver qué lo que le enseñaba le gustaba y apasionaba”.

Este taller empezó con los conceptos más básicos y terminó con la aplicación de estos en un proyecto. Para lograr hacer su propia página web, ella hizo un bosquejo de lo que quería en un papel y, seguidamente, escribió el código fuente necesario para plasmarlo en el lenguaje de marcado HTML (HyperText Markup Language). Estos fueron los resultados.

Si esto es lo que Lucía pudo hacer en una semana, imaginen lo que todos podríamos hacer. El mundo está avanzando, no hay que quedarnos atrás.

Escrito por María Luisa Lovatón

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